Soy una persona normal

Hace más de 20 años fui diagnosticada con diabetes tipo 1. Si bien es cierto al inicio la noticia nos tomó a mi y a mi familia por sorpresa y requirió de nuestra parte un compromiso en aprender a como inyectarme, medirme, ejercitarme y alimentarme correctamente, una vez que lo aprendimos todo empezó a acomodarse.


El título de este contenido se refiere a que "soy una persona normal" puesto que desde hace tiempo cuando estoy involucrada en alguna conversación acerca de personas con diabetes, suelo escuchar frases como, "la diferencia entre niños normales y niños con diabetes," o "la gente con diabetes es diferente a la gente normal," incluso he escuchado esto en relación a cosas tan sencillas como el ejercicio en frases como "existe alguna diferencia en el ejercicio para gente con diabetes que para la gente normal?" y así un sin fin de comentarios de este tipo que se me han presentado tanto a nivel personal como a nivel de la población con diabetes en general.


Para mi es importante tocar este tema pues, aunque suene casi ridículo o exagerado para algunos, es para mi vital dejar en claro que las personas con cualquier tipo de diabetes somos personas normales, al igual que el resto de las personas, en algún momento somos niños, adolescentes, adultos y adultos mayores que comemos, dormimos, vamos al baño, que soñamos, trabajamos, nos ejercitamos, nos casamos, tenemos familia, somos felices y aveces no tanto, nos asustamos y nos preocupamos, al igual que el resto nos estresamos y también nos gusta divertirnos y cumplir nuestras metas.


Si bien es cierto que sin ayuda de nuestros medicamentos no podemos controlar nuestros niveles de azúcar, eso no nos hace raros, tan solo nos hace distintos en eso, pero en lo personal creo que cada quien es distinto, unos tienen insomnio, otros trabajan de más, algunos otros se ejercitan en exceso mientras otros no lo hacen nunca, algunos se resfrían más que otros, algunos padecen de migrañas, otros de lesiones y dolores de espalda, cada ser humano es único y eso no nos hace raros, solo distintos.


Justo anoche tuve la oportunidad de ver una película donde se hacía claro como las personas que están a nuestro lado en la vida, hacen grandes cosas por nosotros para bien o para mal.

En mi caso puedo decir que he tenido la bendición de tener una familia, un grupo de amigos y un esposo que hasta el día de hoy me han hecho sentir como Daniela Rojas Jiménez, no me han hecho sentir ni "normal" ni "anormal" tan solo me han hecho saber quien soy yo y me han apoyado en cada parte.

Esto me ha permitido entender que soy una hermana del medio, con unos papás que la aman, un esposo maravilloso y unos amigos incondicionales, también he logrado comprender que soy una persona con diabetes pero que también soy psicóloga, una amante del ejercicio y de los perros y por supuesto de ayudar a otros.

Cuidemos nuestras palabras, muchas veces hablamos y no prestamos atención y olvidamos que lo que decimos puede afectar a otros. No etiquetemos con ignorancia, más bien sepamos valorarnos, reconocer nuestras diferencias y respetarnos.

Si usted o alguien en su familia tiene diabetes, no permita que le hagan pensar que no tiene posibilidad de vivir "una vida normal", si no que, tenemos los mismos derechos y oportunidades que los demás y si nos cuidamos la capacidad de al igual que los ellos vivir una vida sana y feliz.

Hoy tengo 33 años, de los cuales puedo decir que en todos me he sentido normal, no siempre han sido fáciles pero como he aprendido a caminar para delante y a confiar y a saber que sí se puede.

No permita que le hagan sentir menos, escoja siempre ser su prioridad número uno, cuídese y viva una vida sana y feliz.

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