La discriminación existe, No dejemos que nos detenga.

Como les he contado en otras ocasiones, a lo largo de mi vida con diabetes tipo 1, he contado con familia y amigos que en todo tiempo me han apoyado, se han educado acerca de la diabetes tipo 1 y me han acompañado siempre, lo cual para mi, ha sido una gran bendición.


Pero, esto no es algo que pasa siempre, existen muchos mitos,ignorancia, temores y malos conocimientos y educación acerca de la diabetes tipo 1 y tipo 2. Esto en muchas ocasiones, lastimosamente hace que las personas sin la condición piensen que "no somos capaces, o no podemos" hacer ciertas cosas, al punto de que seamos discriminados por vivir con dicha condición.


Como les he mencionado en otros posts, mi papá siempre ha sido un hombre sumamente deportista y desde muy niña nos educó a mis herman@s y a mí, acerca de la importancia de mantenernos activos para estar sano. Una vez que fui diagnosticada con diabetes tipo 1, el me enseñó a no temer y de la mano con mi endocrinólogo en todo tiempo me apoyaron para lograr lo que me propusiera.


Aún así, la discriminación a causa del desconocimiento de mi diabetes tipo 1, es algo que he vivido en distintas ocasiones en mi vida.


Recordemos, que según la Real Academia Española, la discriminación se entiende como: "Dar trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo."

A continuación les comparto una de las experiencias que viví.


En mi colegio, existía un programa llamado el "Duque de Edimburgo," en el cual se nos daba la oportunidad de hacer expediciones en distintas localidades del país, nos daban mapas con una meta que debíamos alcanzar, caminábamos con backpacks en los cuales llevábamos nuestra tienda de campaña y demás implementos para lograr el cometido.


Sin duda, este era un reto importante, en aquel entonces tan solo tenía 16 años. Nunca había hecho algo así antes, pero realmente estaba emocionada de poder ir. Lo recuerdo perfectamente, me acuerdo de alistar toda la ropa, buscar los zapatos y medias para cuidar mis pies todo el camino e incluso, mi mamá algunas semanas antes de la fecha había salido de viaje y me trajo mis primeras tabletas de glucosa especialmente para la ocasión.


Para poder llevar a cabo dicha expedición, debíamos ser parte de un grupo de compañeros,pues no era permitido hacerlo de forma individual.

Todo iba perfecto, mas unas semanas antes de la salida, los padres de otra compañera del colegio, solicitaron una reunión general de padres y profesores. En un inicio pensamos que era para hablar acerca de los detalles de la actividad y demás, pero para mi sorpresa y la de mis papás, la habían solicitado específicamente para solicitar que su hija no estuviera en mi mismo equipo ya que en sus propias palabras "esa es una chica que está enferma y no queremos que su enfermedad, afecte la experiencia de nuestra hija, no sabemos que le puede pasar y no queremos tener ese problema."


En aquel momento, mis papás se quedaron fríos de la impresión, pero por suerte los padres de una gran amiga mía se pusieron de pie y dijeron "pues para nosotros será un honor que Daniela este en el mismo grupo de Adriana, sabemos que solo cosas buenas aportará".


Estoy segura que esta respuesta de apoyo por parte de los papás de Adriana, esto se dio pues a lo largo de mis años escolares, pase mucho tiempo con esta familia, ellos me conocían bien, nos habían apoyado a lo largo del diagnóstico y se educaron al respecto de mi condición, nunca permitieron que sus dudas interfieran más bien se dedicaron a aprender aún más.


Hasta el día de hoy les estoy agradecidos a don Jorge y doña Johanna por apoyarme, por no discriminarme y dar un ejemplo tan valioso, pues de no haber sido de esa manera, no hubiera podido asistir a la actividad pues me hubiera quedado sin equipo.


De las mejores cosas de esta historia, es que la verdad la expedición estuvo realmente fuerte pero aún así mi equipo llegó primero en chicas y segundo general, además del cansancio no tuvimos ningún inconveniente y con esto, se hizo claro que la diabetes tipo 1 bien controlada, no es ningún obstáculo para hacer lo que queramos.


De esta historia, de las cosas más importantes que aprendí, es como la discriminación, lastima y separa a todos aquellos que se ven involucrados, esto lo digo ya que la hija de estos padres que solicitaron la reunión, era y aún hoy es una gran amiga mía y ella fue la más apenada de todas, se sentía sumamente triste y avergonzada. Además de esto, no pudo hacer la expedición con sus amigas a causa de las acciones de sus padres. Esto, me dejó claro como la discriminación es algo que debe ser combatido con educación pues es capaz de hacer más daño del que nos imaginamos.


Hoy queremos motivarlos a educarse, a compartir sus conocimientos con familiares, amigos y compañeros, nuestros aportes pueden prevenir mitos y malos conceptos acerca de la diabetes tipo 1 y tipo 2.


Juntos es más fácil, trabajemos para prevenir la discriminación.















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