Estemos atentos a los imprevistos, aprendamos con otros de nuestra condición.

En el manejo de la diabetes tipo 1, se ponen en juego múltiples factores, tales como, la alimentación, el ejercicio, el estrés, las mediciones, la aplicación de la insulina entre otros.


Hoy les comparto este blog pues la semana anterior me paso algo que en mis 25 años con diabetes nunca me había pasado y que logré descifrar gracias a estar en contacto con otras familias y personas tocadas por la diabetes tipo 1.


La semana anterior, de la nada empecé a presentar glucemias altas aún cuando comía bien y estaba yendo al gimnasio regularmente, de inicio no me alarmé pensé que podía ser que me estuviera resfriando pero decidí ponerle atención y revisarme con mayor frecuencia.


Conforme pasaban los días, los números no bajaban sino que por el contrario subían aún después de inyectarme y no me sentía resfriada ni nada parecido, por esta razón hablé con mi médico y me indicó aumentar la dosis de insulina lo cual hice pero nada, los números seguía elevados, tanto así que incluso en las madrugadas me empecé a despertar con una sensación de sed cuando me chequeaba estaba en 200 o un 230 por ahí lo cual en mí es bastante inusual pues mas bien en ocasiones hago hipoglucemias a esas horas.


Les confieso que ya al cuarto día estaba preocupada y no entendía había casi duplicado mi dosis de insulina rápida y nada, empecé a leer todo pero nada parecía encajar, más el viernes en la noche mientras estaba trabajando pase de estar en 162 a 250 en menos de 30 minutos esto después de haberme inyectado. Justo ese día, estaba trabajando en las fichas del próximo campamento para niños y adolescentes con diabetes y en ese instante recordé cómo en el chat de P.A.N.D.A (padres de adolescentes y niños con diabetes), hace algunos meses dos mamás comentaron cómo tuvieron que botar la insulina pues a pesar de no estar vencida, no estaba funcionando y sus chicos estaban presentando glucemias muy elevadas.


Cuando recordé esto, inmediatamente me levanté y cambié el vial de mi lapicero, con dolor en mi corazón pues me duele botar insulina más si no está vencida y casi nueva, pero lo que hice fue guardarla en el refri y usar la nueva a ver si en efecto era eso u otra cosa, más apenas hice el cambio todo mejoró y en menos de 24 hrs todo había vuelto a la normalidad. En ese momento, una vez más pude ver cuan importante es no solo educarse pero también estar en contacto con otras personas que viven con la misma condición, pues con ellos y de ellos aprendemos, nos fortalecemos y nos acompañamos.


Hoy los invitamos a que sean parte de la comunidad de diabetes tipo 1 y tipo 2 de nuestro país, asista a reuniones, lea y participe usted no sabe si su experiencia puede ayudar a alguien que esté pasando por lo mismo tal como me sucedió a mí.

Sepa que no esta solo, que juntos es más fácil.









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